RSS
Facebook
Twitter

jueves, 29 de agosto de 2013

Meditemos en el amor

Mientras avanzo en el libro El arte de amar, en este nuevo comienzo junto a él -el primero fue algo fallido-, está haciendo las veces de espejo, uno duramente franco que me ha hecho ver las falacias del amor, del amor como yo creía que era, y como me lo ha mostrado mi cultura.
Muchas veces creí que buscamos vernos mejor o ser mejores por sentirnos bien con nosotros mismos, pero a medida que leía me daba cuenta que solo buscamos seguir los estereotipos que el mercado califica como la mejor opción para enamorarse, la mejor opción para ser "objeto" de amor, sin embargo el verdadero y maduro amor es el que conoce en profundidad, allí donde mis caretas ya no sirven, donde mi inseguridad -basada en el hecho mismo de no cumplir con el estereotipo- se hace evidente, donde estoy a expensas del otro pero si hemos aprendido a amar no tendremos miedo, porque estamos activamente preocupados por otro, le conocemos, le cuidamos, le respetamos : lo amamos y no necesitamos que se estandarice, ya que lo amamos en sus diferencias, en su desarrollo completo sin muletillas, en su esencia.
Por otro lado, esta obra me hace percibir nuestra sociedad como un ambiente absolutamente inhóspito para el amor, en primer lugar porque nos hace sentir malogrados en muchos sentidos (por dar ejemplos, en como debiéramos ser físicamente, intelectualmente o como debiéramos actuar), provocando así el desamor hacia nosotros mismos, y por tanto nos mutila para amar a otros; y en segundo lugar porque nos entrega un concepto muy erróneo e idealizado del amor, algo así como un manual de "cómo NO lo deberías hacer". Encontramos la palabra "amor" prácticamente en todas partes, pero la gran mayoría nos habla de un amor compulsivo, desesperado o sufrido; creo que esto se debe principalmente a que nos hace falta pensar, tener la voluntad de meditar entorno al amor, a su importancia, a lo que verdaderamente significa, como podríamos practicarlo, y el lugar que deberíamos darle en nuestras vidas, de hecho existen estudios que demuestran que la "meditación produce un incremento de la actividad cerebral en las zonas relacionadas con las emociones positivas y una disminución de la actividad en las zonas relacionadas con la ira y la depresión"12, por otro lado meditar ayuda a recordar  lo que hemos hecho durante el día, a reconsiderar nuestros errores, como por ejemplo, controlar los impulsos negativos3 , o aprender como mejorar nuestras relaciones. Ante esto Fromm ha hecho un excelente trabajo, ha aprovechado de la mejor manera su tiempo, dedicándoselo a una de las facultades más maravillosas del hombre: amar, y en un última instancia nos ha facilitado la tarea a nosotros.
Ahora debo continuar descubriendo los errores que cometo en mi intento por amar, que de seguro no sonCuentos de Eva Luna en uno de sus cuentos, "Vida interminable", que por cierto me fascina, este trata de una pareja que ha logrado la unión al punto de parecer hermanos, pero hay algo que empaña un poco su felicidad, no es un tema para nada menor pero el amor que ellos se tienen ha podido más, alcanzando a llevar una vida armoniosa y contra toda expectativa, larga; pero esto no solo es cuestión de literatura, sino que también está en la opinión de algunos profesionales de la medicina, como es el caso del doctor Miguel A. Römer, quién califica al amor de "imprescindible" en el "arte y ciencia" de la medicina, especialmente en la relación medico-paciente.
pocos, pero vale la pena  mejorar en una de las más portentosas actividades que podría hacer, puesto que está demostrado que el amor es la mejor arma existente para enfrentar la vida y los baches que podamos encontrar en ella, lo demuestran aquellos enfermos que han sido capaces de sobreponer a enfermedades terminales gracias al amor, como podrías leer en el libro
Como puedes ver existen bastantes razones de peso para otorgarle al amor el lugar que se merece en nuestras vidas y en nuestro pensamiento, perdemos demasiado tiempo en actividades "productivas para el futuro", que yo más bien llamaría bolsillo. -Considero- nos hace falta paciencia, calma para ver las cosas con mayor claridad y no tener que lamentarse en una posible vejez por haber desaprovechado la vida en obtener un vacuo éxito, no digo con esto que tener metas sea algo negativo, pero tiene razón Fromm al preguntarnos: "¿Sucede acaso que sólo se consideran dignas de ser aprendidas las cosas que pueden proporcionarnos dinero o prestigio, y que el amor, que "solo" beneficia al alma, pero que no proporciona ventajas en el sentido moderno, sea un lujo por el cual no tenemos derecho a gastar muchas energías?". Dejo abierta esta interpelación del autor para que reflexionemos en cuanto a lo que queremos tenga verdadera importancia en nuestras vidas, y para invitar al lector a introducirse en las ideas de este, aunque no concordemos con todas ellas -que es lo más probable- el conocimiento nunca ha de sobrar, sino que ha de prosperarnos, puede ser la razón para la cita en el prefacio del escritor:

"Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien
nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor
es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor... Quien cree que todas las
frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas."
PARACELSO

sábado, 17 de agosto de 2013

Amor subordinado

Paseando en Internet puedes encontrarte con muchas cosas, aunque generalmente lo que está más a la mano resulta ser lo más inútil, pero esta vez me he topado con algo interesante: un nuevo concepto -como era de esperarse en inglés-, este es "phubbing", compuesto de las palabras "phone", teléfono y "snubbing", desairar, y que encierra esa incomoda y desagradable situación que se produce cuando alguien prefiere prestar atención a su celular antes que a su compañía en una reunión social. 
Las pocas páginas donde se puede encontrar información acerca de esto, nos hablan de un joven australiano gestor del movimiento, que hace un llamado un tanto irónico, pero que tampoco suena tan descabellado, a dejar de lado ese aparatito y vivir en el mundo real, evitando así "el fin de las relaciones". 
Este tema es para mí digno de atención y esta vez me enfoco en él desde la lectura de El arte de amar, mientras Erich Fromm ya  hacia mediados del siglo XX hacía un esfuerzo por ayudarnos a mejorar nuestras relaciones y enseñarnos un poco de su teoría del amor, hoy en nuestro siglo el objetivo parece ser el opuesto, nuestras flechas apuntan  a la "separatidad". Fromm no podía tener más razón, bueno no es tan difícil en una sociedad manipulable saber cual será su camino, puede ser su libro un intento por desviarnos, pero están tan enfrascados nuestros deseos y metas, tan socializados, que su llamado cae en tierra estéril. 
Como él dice, en el fondo todos deseamos amar, pero si nos preguntan por nuestro panorama para el futuro el amor y la felicidad suelen estar subordinadas al éxito, lo demuestra la típica pregunta "¿Entre salud dinero o amor que prefiere? El amor no es el vencedor.
Mientras escribo cobra cada vez mayor sentido esta obra, al leerla pensé "esto ya lo había escuchado, para que otra vez", pero veo que por más que lo escuchemos, no cambiamos, el amor es visto como algo fácil de obtener, y por lo tanto algo que se puede poner bajo la tecnología, mientras esperamos sentaditos un "flechazo", pero resulta ridículo esperar que nos "llegue" el amor, en primer lugar porque nadie va a "llegar" a amarte, todos buscamos con egoísmo alguien que nos quiera, que esté ahí para entregarnos, a nosotros no al otro, primero está mi estado, mi publicación, mi juego, yo (tal como Homero necesita a Marge para que lo ame); no obstante, dice Fromm, que esta supuesta sobrevaloración del yo solo es desconfianza, si realmente me valorara sabría también que el otro tiene las mismas necesidades y  le duele que lo ignoren, bien dice que amamos en la medida que nos amamos a nosotros mismos, evidentemente amamos más al celular. En segundo lugar porque amar no es algo que sucede, sino algo que se aprende, en lo que se trabaja para obtener un buen fruto -como  nos explica en su libro-, es un arte y por lo tanto requiere conocimiento y esfuerzo; prefiero que sea así, por algo dicen "lo que fácil viene, fácil se va" y de todas maneras aquello por lo que nos esforzamos cobra mayor valor.
Hoy el llamado ni siquiera es aprender a amar, parece mucho pedir, es solo a soltar el celular y ver a quienes tienes a tu lado, es posible que haya en ellos algo mucho más hermoso en lo que trabajar, por lo que luchar, en vez de atormentarse por tener el ultimo celular o encontrar una señal abierta de wi-fi.

sábado, 10 de agosto de 2013

Esperanzas

Para ser sincera la lectura de El arte de amar, no me entusiasma demasiado, más bien, la estaba temiendo puesto que, a decir verdad, ejemplares que creo son similares a este, leídos anteriormente como Siddhartha y Demian (ambos creación del mismo autor: Hermann Hesse), aunque he tratado de entenderlos con todas mis fuerzas sin morir en el intento, no he podido, todo lo que había de comprender
estaba muy lejos de mí.
Pero este es un nuevo libro y quiero que se cante una nueva historia, aunque esta disposición no se debe únicamente a mi misma, sino que también a lo que he leído acerca del ejemplar y sobre todo de su autor. El progenitor de El arte de amar, Erich Fromm, es de origen judeoaleman, vivió casi -por cinco días- 80 décadas a partir de 1900 y durante su paso por este mundo fue un reconocido psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista. Sus orígenes me traen a la memoria nuevamente a Hermann Hesse, nacidos al amparo de familias muy apegadas a su religión -en este caso la judía- para luego ante, lo que yo creo, no es más que la semilla de la duda, deciden salir al mundo a buscar respuestas. Hesse se encausó en una constante introspección, mientras que Fromm tendría una visión más social, pero ambos fueron a parar en el mundo de la psicología. 

Y aquí viene lo que más me agradó de este escritor, sus similitudes con Orwell, me agradó porque me brinda un esperanza de que lo que se viene será bueno, de que podré acercarme al denominado lector ideal y comprender verdaderamente este libro y a su vez encantarme con él, tal cual me sucedió con 1984. Su primera similitud es haber vivido las peores catástrofes mundiales, luego el rechazo tanto a los gobiernos totalitarios como al modelo capitalista y su simpatía por las ideas comunistas, su visión de una humanidad dualista que "doblepiensa" y vive en la "biofilia-necrofilia", en una constante antítesis y por ultimo su pronóstico de nuestros tiempos.
Un pronóstico, que creo bastante acertado -según lo que he leído-, donde se ha permitido que el mercado y prácticamente todo adquiera más valor que el amor.

Tengo toda la disposición a comprender este ejemplar, rescatando lo que su autor desee enseñarnos, y superar así, la barrera entre este "tipo" de libros y yo.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Fromm