Las pocas páginas donde se puede encontrar información acerca de esto, nos hablan de un joven australiano gestor del movimiento, que hace un llamado un tanto irónico, pero que tampoco suena tan descabellado, a dejar de lado ese aparatito y vivir en el mundo real, evitando así "el fin de las relaciones".
Este tema es para mí digno de atención y esta vez me enfoco en él desde la lectura de El arte de amar, mientras Erich Fromm ya hacia mediados del siglo XX hacía un esfuerzo por ayudarnos a mejorar nuestras relaciones y enseñarnos un poco de su teoría del amor, hoy en nuestro siglo el objetivo parece ser el opuesto, nuestras flechas apuntan a la "separatidad". Fromm no podía tener más razón, bueno no es tan difícil en una sociedad manipulable saber cual será su camino, puede ser su libro un intento por desviarnos, pero están tan enfrascados nuestros deseos y metas, tan socializados, que su llamado cae en tierra estéril.
Como él dice, en el fondo todos deseamos amar, pero si nos preguntan por nuestro panorama para el futuro el amor y la felicidad suelen estar subordinadas al éxito, lo demuestra la típica pregunta "¿Entre salud dinero o amor que prefiere? El amor no es el vencedor.
Mientras escribo cobra cada vez mayor sentido esta obra, al leerla pensé "esto ya lo había escuchado, para que otra vez", pero veo que por más que lo escuchemos, no cambiamos, el amor es visto como algo fácil de obtener, y por lo tanto algo que se puede poner bajo la tecnología, mientras esperamos sentaditos un "flechazo", pero resulta ridículo esperar que nos "llegue" el amor, en primer lugar porque nadie va a "llegar" a amarte, todos buscamos con egoísmo alguien que nos quiera, que esté ahí para entregarnos, a nosotros no al otro, primero está mi estado, mi publicación, mi juego, yo (tal como Homero necesita a Marge para que lo ame); no obstante, dice Fromm, que esta supuesta sobrevaloración del yo solo es desconfianza, si realmente me valorara sabría también que el otro tiene las mismas necesidades y le duele que lo ignoren, bien dice que amamos en la medida que nos amamos a nosotros mismos, evidentemente amamos más al celular. En segundo lugar porque amar no es algo que sucede, sino algo que se aprende, en lo que se trabaja para obtener un buen fruto -como nos explica en su libro-, es un arte y por lo tanto requiere conocimiento y esfuerzo; prefiero que sea así, por algo dicen "lo que fácil viene, fácil se va" y de todas maneras aquello por lo que nos esforzamos cobra mayor valor.
Hoy el llamado ni siquiera es aprender a amar, parece mucho pedir, es solo a soltar el celular y ver a quienes tienes a tu lado, es posible que haya en ellos algo mucho más hermoso en lo que trabajar, por lo que luchar, en vez de atormentarse por tener el ultimo celular o encontrar una señal abierta de wi-fi.




Un nuevo concepto a mi gran lista de vocabulario, últimamente se a transformado en una tipo de hobby el conocer nuevas palabras y el buscar sinónimos :D me pareció muy interesante tu texto, me acordé cuando aparece esa red inalámbrica "3com" y más de la mitad del curso se conecta , ya me aprendí de memoria el nombre, la cuestión radica en que no solo ocurre en ese momento, pasa en los recreos cuando quiero conversar y todos están agachados en el celular, y yo me quedo mirando tratando de conversar y se produce un problema de incomunicación... realmente los aparatos tecnológicos están desplazando a la conversación, y digámoslo sinceramente, en cualquier relación interpersonal la comunicación es la base, si esta se ve interferida obviamente las cosas van a comenzar a fallar, y hoy en día las personas remplazaran de manera ligera a la base de toda relación(me refiero al diálogo) por un celular con internet... de esta manera el amor nunca logrará alcanzar a la tecnología en esta maratón tan polémica... pensemos que esto cambiará algún día... yo por mientras seguiré intentando conversar en los recreos.
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